
A veces podemos sentir que el cuerpo va por un lado y la mente por otro, como dos viajeros extraviados que dejaron de hablarse hace tiempo.
Nos cuesta descansar, soltar, o simplemente sentirnos en casa dentro de nosotros/as.
En una sesión de Somatic (SE)®, ese reencuentro puede comenzar de forma casi imperceptible: prestando atención al cuerpo, a su propio ritmo, sin prisa y sin exigencias.
Este enfoque no busca analizar cognitivamente ni revivir el pasado. Se trata, más bien, de renegociar.
La propuesta es más sencilla, y a la vez más profunda, simplemente escuchar el cuerpo.
Al hacerlo, comienzan a emerger sensaciones que estaban esperando ser reconocidas:
calor, presión, un nudo en el estómago, una respiración contenida, temblores suaves, etc. Son señales, no síntomas. Expresiones de cómo el sistema nervioso intenta, a su modo, reencontrar el equilibrio.
Cuando hay espacio para escuchar y sostener lo que aparece, el cuerpo empieza a liberar tensiones retenidas y a completar respuestas que quedaron interrumpidas frente al miedo, el estrés o la sobrecarga emocional.
A veces lo que sucede es muy sutil: un suspiro profundo, un leve estremecimiento, una sensación de alivio, de eje o de mayor espacio interior. Y, sin embargo, puede ser profundamente transformador.
Durante la sesión se cultivan recursos de seguridad y calma. No se fuerza nada. No hay que llegar a ningún sitio.
Solo sostener lo que emerge, con la confianza de que el cuerpo sabe, aunque a veces lo hayamos olvidado, cómo autorregularse, cómo regresar a su vitalidad, a su equilibrio, a su presencia.
Somatic (SE)® es, en el fondo, un proceso de volver a habitarnos.
De reconectar con la sabiduría del cuerpo.
De recordar, suavemente, que el hogar también puede ser interno.
María Plaza Serrano.
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